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GALICIA EN BUENOS AIRES
GALICIA
EN BUENOS AIRES
La
lengua y la cultura son los dones más preciados del hombre.
Ellas
obran el milagro de unir indisolublemente a las generaciones pasadas, de quienes
las recibimos, con las futuras, a las que tenemos el deber de transmitirlas como
firmes señales de identidad de todo un pueblo.
Así
lo comprendieron muchos gallegos de la Argentina o argentinos de Galicia,
emigrados en las entrañables tierras del Plata, que quisieron que las nuevas
generaciones de su estirpe, las que son y las que serán, sientan perennemente
el vínculo de sus raíces comunes: la vieja Galicia, un país de mil verdes y
mil ríos, anclado en el Finisterre europeo, con Lengua y Cultura propias.
Ese
objetivo fue, como siempre, idea de unos pocos, que contagiaron a los demás.
Recuerdo con vehemencia las largas charlas que en la lejana fecha de 1983
sostuve con Darío Lamazares, entonces Presidente del Centro Galicia de Buenos
Aires, con Avelino García Melle, su fiel colaborador y con otros más. Siempre
concluían expresando sus temores de que la ingente obra de la emigración
gallega de la Argentina, cuya expresión más visible son nuestros Centros,
perdiera sus verdaderas raíces, desvinculándose de Galicia, en manos de
terceras y cuartas generaciones, nacidas en Argentina.
Fue
entonces que aprendí a valorar a la emigración platense, que había escrito
una larga historia de trabajos, sacrificios y añoranzas de perpetuar, en lo
posible, el nombre de Galicia unido ya indisolublemente al de Argentina, porque
a una y otra habían dado progreso y prestigio.
Yo
no sé el momento en el que surgió la idea de construir un colegio que
impartiese los Planes de enseñanza argentinos y transmitiera, a la par, la
cultura de Galicia, su historia, su geografía y su identidad a las futuras
generaciones. Solo sé que todos creímos en la idea, como el medio más eficaz
para perpetuar las raíces de la emigración gallega y el nombre de la propia
Galicia.
Hubo
reuniones en mi despacho de Santiago, en 1985 y años posteriores, con García
Melle y López Pin, a la sazón Presidente y Secretario del Centro Galicia y
hubo una definitiva en 1990 en el que el propio García Melle, Darío
Lamazares, Peleteiro, Andrade y Lozano me entregaron una amplia memoria y
un verdadero proyecto de lo que habrá de ser el soñado Colegio "Santiago
Apóstol" de Buenos Aires, destinado a ser el pionero de otros que deberían
arbitrarse con los mismos propósitos.
Era
ya D. Manuel Fraga Presidente de la Xunta de Galicia, y a él le planteamos
nuestros objetivos. Los recibió y aprobó con la alta sensibilidad de un
ilustre emigrante, que tuvo y tiene siempre en su mente y en su corazón a los
hijos de esta tierra.
Desde
entonces se desplegó secuencialmente toda la compleja actividad que el caso
requería: seis Consellerías de la Xunta contribuimos a la financiación del
Colegio y el correspondiente convenio firmado en Buenos Aires, públicamente en
el Centro Galicia, con el Presidente García Melle. Yo tuve el honor de
representar a la Xunta en tan solemne acto.
Recuerdo,
con particular emoción, el acto de aprobación, por la Asamblea de Socios del
Centro Galicia, de los Estatutos de la Fundación Galicia-América, cuyos órganos
dirigentes habrían de tutelar y regir el Colegio "Santiago Apóstol".
Los habíamos elaborado minuciosa y laboriosamente para que constituyeran la
verdadera garantía de que el Colegio sería destinado, a perpetuidad, a cumplir
irrenunciablemente sus objetivos: servir a la educación de las futuras
generaciones y servir a la par al nombre de Galicia y al recuerdo de la vieja
emigración, a cuyo singular esfuerzo se debía.
Los
Estatutos fueron aprobados por unanimidad en aquella multitudinaria Asamblea y
cada intervención de los asistentes vino a incrementar la emotividad del acto y
mi afecto por una emigración que secularmente constituyó el mejor embajador de
Galicia en las inmensas y hermosas tierras del Plata.
Hoy
el Colegio es una brillante realidad. Con ella se han culminado los sueños y
anhelos de unas pocos pioneros, que contagiaron a todos. También lo míos.
VICTOR
MANUEL VAZQUEZ PORTOMEÑE
Senador
a las Cortes Españolas por Galicia
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