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RENOVACIÓN DE AUTORIDADES

RENOVACIÓN DE AUTORIDADES.

LA OBRA SIGUE CRECIENDO.

En uno de sus últimos actos como Presidente de la entidad, Avelino García Melle inauguraba un hórreo construido en Galicia, gracias a la donación efectuada por el Sr. José Blanco Pazos. El acto tuvo lugar en el jardín "Rosalía de Castro" del Campo de Deportes "Galicia" de Olivos y contó con la presencia del donante, un permanente defensor de la obra que realiza el Centro Galicia de Buenos Aires. Es de destacar en este acto la presencia de D. Fernando Amarelo de Castro, Secretario Xeral para as Relacións coas Comunidades Galegas de la Xunta de Galicia, funcionario gallego que, de regreso a Galicia y previo estar en la capital fueguina, Ushuaia, no quiso estar ausente en este acontecimiento.

Mil novecientos noventa y siete, asoma con la renovación de 1as autoridades de la Junta Directiva, presidida por Manuel Peleteiro Pérez, luego de realizada Asamblea General Ordinaria el 28 de abril.

No obstante toda la concentración que se había puesto para culminar la Primera Etapa del Instituto "Santiago Apóstol", la nueva Junta Directiva no quería dejar pendiente su Tercera Fase de construcción de la Nueva Sede Social.

No sin grandes afanes, la obra que abarca el Tercer Piso de esa construcción, en la cual se instalarán la Sala de Junta Directiva, Secretaría General, Presidencia, Salas de Reuniones para Comisiones, Sector Administrativo y de usos múltiples fue efectuándose, hasta llegar a hoy, marzo de 1998, donde podemos decir con orgullo que las obras de esa fase están terminadas.

REFLEXIÓN FINAL

 

A partir del 8 de marzo de 1998, seguramente las respectivas historias de estas entidades tendrán caminos no distintos, pero sí menos vinculantes, dados sus correspondientes propósitos. Pero, ninguna de ellas negará ese tronco común que las une, el cual está constituido por un grupo de hombres y mujeres valientes, que no escatimaron tiempo individual e intelectual para brindar nuevas alternativas de supervivencia de nuestra Comunidad a través de los años.

Miles de personas, protagonistas centrales algunos, anónimos actores que apoyaron en todo momento un proyecto, otros, pero contagiados todos por una audacia sin par. Gentes que no perdieron las esperanzas en los peores momentos, cuando la situación político-institucional del país no permitía crecer en democracia, pero firmes en sus convicciones de cooperar con sus hijos y nietos. Personas que no dudaron en comenzar a ejecutar la obra que reclamaban las generaciones actuales de gallegos emigrados, conforme el anhelo establecido en las bases de unidad de 1979. Asociados y directivos que no se amilanaron, que no perdieron la confianza cuando todo lo que hoy se puede apreciar en la obra de este Centro era "una locura". En síntesis, hombres y mujeres que, a puro corazón, con una fe inquebrantable, con la certidumbre de que los pasos que daban dejarían una huella imborrable en la historia de su Comunidad en la Argentina, dejarían un espacio, por sobre todo real, donde las futuras descendencias cultiven su cuerpo e intelecto; para que crezcan, más allá de las posibilidades que, en algún momento, supieron tener en este país sus padres y /o abuelos.